Los primeros pasos: organizar viajes y aprender de las familias
Bremer cuenta que empezó a los 15 o 16 años organizando viajes para niños de 11 o 12. Fue así como entró en contacto con sus familias, algo que más tarde le sirvió de mucho. Cuando decidió dedicarse a las finanzas, ya tenía la confianza de esas familias para manejar su dinero.
Estudió ingeniería industrial en el Tecnológico de Monterrey y, mientras lo hacía, empezó a interesarse por el área financiera. La muerte de su padre cambió algunos de sus planes, y tuvo que dedicarse más a los negocios sin dejar la carrera. Su consejo a los estudiantes es estar atentos a lo que les gusta, porque no importa tanto la profesión como dominarla.
De ahí viene una de sus ideas más claras: cualquier profesión puede ser muy valiosa si se hace bien, porque quien la domina se vuelve alguien útil para los demás.
Un primer empleo como archivista y las visitas puerta a puerta
Su primer sueldo fue como archivista en un banco, un puesto de entrada que él mismo describe como empezar desde muy abajo. Pronto le tocó visitar clientes calle por calle en Monterrey, tocando puertas de empresas para armar un portafolio de inversionistas.
Ese trabajo, que pudo parecer modesto, le enseñó a hablar con personas que no le debían nada y a ganarse su confianza una a una. Para Bremer, esa constancia en tareas sencillas es la que después construye reputación y clientes.
La lección práctica es que no hace falta un gran punto de partida. Lo que cuenta es presentarse, cumplir y repetir el trabajo hasta que las personas empiecen a confiar en uno.
“Lo importante no es ser ingeniero o doctor o lo que sea, lo importante es ser muy bueno en lo que uno quiere, lo que a uno le gusta.”
De la posición 55 a los primeros tres: cómo creció el grupo
Según Bremer, el grupo financiero que preside era muy pequeño y estaba entre los puestos 55 y 60 del país en algunas áreas. Hoy, dice, se encuentra entre los tres primeros. Atribuye el salto a tres cosas: sus clientes, su equipo y la pasión con la que trabajan.
El principio que repite es que el dinero de los clientes es dinero propio, y que hay que cuidarlo al máximo. Afirma que tienen unos 13 mil clientes y que ninguno ha perdido valor en ninguna operación. Compara esto con cerca de 20.000 quejas que, según él, recoge la Condusef contra otros grupos financieros.
También habla de la cultura interna. Cuando compraron Valuá en 1993 tenía 400 empleados y hoy tienen 280. Crecieron mucho en ingresos, cerca de 140 veces en seis años según su relato, con menos gente pero, en sus palabras, gente más buena, con valores y que trabaja en equipo. Insiste en que en el grupo hay competencia por metas, no por envidias. Además, dice que reparten más utilidades que nadie en México, porque quieren que quienes trabajan con ellos ganen bien y se involucren.
Son datos que él presenta sin verificación externa, así que conviene tomarlos como su visión de la empresa y no como cifras contrastadas.
Responsabilidad social: apoyar al deporte mexicano
Bremer explica que el grupo lleva más de diez años apoyando el deporte en el país. Hace doce años hicieron un estudio que mostraba que el gobierno apoyaba solo a unos 50 deportistas en el programa Cima. Con sus posibilidades, empezaron a apoyar a 40 atletas que no estaban en ese programa, y de ellos, siete llegaron a los Juegos Olímpicos de Pekín.
Lo que más le interesa de ese dato es lo que dice sobre la respuesta de los mexicanos cuando reciben un poco de apoyo. Por eso, dice, intentan convencer a otros empresarios para que también apoyen, cada uno en su rubro. Cuenta que su patrocinio equivale aproximadamente a una quinta parte de lo que les ofrecen a los atletas, y que además los asesoran para cuidar el dinero y tener una parte social.
La idea de fondo es que la filantropía no es un gesto puntual. Bremer lo aprendió de niño, cuando vio que las ligas de béisbol de su barrio cobraban por el uniforme y que solo dos podían pagar. Concluye que hay que devolver a la comunidad lo más que uno pueda, aunque nunca sea suficiente.
Ser inversor en televisión: exigencia sin regalar dinero
Bremer participa como inversor en un programa de televisión. Explica que su primera reacción fue negarse, porque tenía poco tiempo, pero le convenció la idea de apoyar a jóvenes con sus ideas. Como a él le apoyaron cuando era joven, siente que le toca hacer lo mismo.
Su método es dejar sus preguntas para el final, porque otros inversores también hacen buenas preguntas, y así gana tiempo para evaluar cada proyecto. Si una idea no funciona, intenta señalar qué debería cambiar para que el emprendedor vuelva en otra temporada. Dice que evalúa con paciencia, aunque su estilo sea exigente.
También cuenta que no quiere regalar el dinero. Señala que ya han comprado 42 empresas en dos temporadas y que su experiencia ha sido increíble, como con un grupo de campesinos de Guerrero al que ayudaron a conseguir transporte y un contacto para vender sus productos.
El plan B: el fracaso de las máquinas de videojuegos
Uno de los relatos más claros de la charla es el de sus máquinas de videojuegos. Cuando había ahorrado dinero, compró 12 máquinas, que en Estados Unidos estaban siempre llenas, y las instaló en un local de su mamá. Pensó que todo estaba perfecto porque no pagaba renta y había unos diez colegios cerca.
Lo que no había previsto es que los niños no tenían dinero para jugar. Tardó cerca de cuatro años en salir adelante y perdió poco, pero aprendió la lección. Su conclusión es que siempre hay que suponer que lo que uno cree que es la panacea no va a funcionar, y tener un plan B preparado.
Esta idea conecta con lo que quiere transmitir a los jóvenes: planear un negocio, elegir con quién hacerlo, prever precauciones y evaluar alternativas antes de que haga falta.
Qué pueden aprovechar los jóvenes de Monterrey
Hacia el final, Bremer se dirige a los estudiantes de Monterrey. Les dice que tienen una oportunidad muy valiosa, porque la ciudad tiene muchas empresas familiares exitosas, buenos colegios y contactos. Piensa que no hace falta copiar el modelo de Silicon Valley, donde, según él, solo triunfa un pequeño porcentaje de proyectos.
Su recomendación es sencilla: si hay una empresa familiar, en la propia familia o en la de un conocido, puede ser una vía para crecer como emprendedor dentro de ella. Les pide que no busquen proyectos muy raros, sino algo básico en lo que puedan ser buenos, y que aporten valor a los demás.
También menciona que el esfuerzo de las organizadoras del evento demuestra que no hace falta mucho dinero para ayudar: basta con poner trabajo, tiempo e invitaciones. La idea final es aprovechar lo que se tiene y ayudar a otros a tener más éxito.
30 Years of Business Knowledge in 2hrs 26mins
🚨¿El Fin de Amazon FBA? - La Realidad de Vender en AMAZON FBA en 2026
Cómo Emprender Negocios Exitosos / Jürgen Klarić
$20K–$100K/mo Agency Owners Share How They ACTUALLY Get Clients (2026)
7 Principios De Negocios “Probados” Para Construir un Negocio en poco TIEMPO | Brian Tracy
EL ÚLTIMO Consejo de Jack Ma para emprendedores, que cambiará tu vida ¡DEBES verlo ahora mismo!