Lo que demostró el estudio con residentes quirúrgicos
Durante su formación, los médicos residentes aprenden técnicas y procedimientos que luego tendrán que ejecutar sin margen de error. En 2006, un estudio tomó a un grupo de residentes que estaban aprendiendo a suturar arterias y los dividió en dos grupos.
Ambos recibieron los mismos materiales de estudio. La única diferencia fue la forma de organizar el estudio. Un mes después, el grupo que lo repartió en el tiempo realizó las cirugías significativamente mejor que el otro.
El caso sirve como punto de partida porque separa dos variables que solemos confundir: la cantidad de horas y la manera de distribuirlas. Con el mismo tiempo total, el resultado cambió.
Cómo el cerebro almacena lo que aprendes
Para entender por qué funcionan estas técnicas conviene saber qué pasa cuando aprendes algo nuevo. Si memorizas la anatomía del corazón, la información se codifica primero de forma temporal en un grupo de neuronas del hipocampo.
Cada vez que vuelves a ese contenido, en clase o al repasar, esas mismas neuronas se reactivan. La repetición fortalece las conexiones entre células y estabiliza el recuerdo. Con el tiempo, el conocimiento pasa al neocórtex, donde se guarda a largo plazo.
El texto reconoce que no se ha explicado con exactitud cómo ocurre esa transferencia. Se cree que sucede entre sesiones de estudio y, sobre todo, durante el sueño, cuando la nueva información se integra con lo que ya sabes.
Recuperación activa: ponerte a prueba en lugar de releer
La primera técnica consiste en recuperar la información sin tenerla delante. Las tarjetas de memoria y los cuestionarios te obligan a traer el contenido a la mente, y ese esfuerzo actualiza y fortalece el recuerdo.
Muchos estudiantes prefieren releer el libro de texto o resaltar notas. El problema es que estas prácticas generan una falsa sensación de competencia, porque la respuesta está justo al alcance de la vista. Al leer, reconocer no es lo mismo que recordar.
- Cierra los apuntes después de estudiar un tema.
- Escribe o di en voz alta lo que recuerdes.
- Compara después con el material original.
Esta comprobación te dice con más precisión dónde estás de verdad.
Equivocarse al recordar también enseña
Si al ponerte a prueba no encuentras la respuesta, no es señal de que estés perdiendo el tiempo. El texto sostiene que cometer errores puede mejorar el aprendizaje a largo plazo.
La hipótesis es que, mientras buscas la respuesta, tu cerebro activa conocimientos relacionados. Cuando por fin aparece la respuesta correcta, esa información encaja mejor con lo que ya tenías en la memoria.
El matiz importante es que el error funciona como preparación para la corrección. Por eso conviene intentar responder antes de mirar la solución, en lugar de mirarla directamente.
Intercalado: mezclar temas en una misma sesión
La segunda técnica se apoya en la primera. Cuando repasas con tarjetas, lo recomendable es barajarlas y no agrupar cada tema por separado. Intercalar conceptos dentro de una misma sesión mejora la retención más que practicar una sola habilidad cada vez.
Una explicación posible es que, al pasar de un tema a otro, el cerebro tiene que recuperar información varias veces, lo que refuerza el recuerdo. Además, mezclar contenidos te permite ver diferencias y conexiones que quedan ocultas cuando solo estudias un bloque.
Tiene un coste: en el momento resulta más lento y frustrante. Ese esfuerzo extra es parte de lo que lo hace funcionar, aunque no siempre se note de inmediato.
Espaciado: cuándo estudiar importa tanto como cuánto
La tercera técnica responde a la pregunta del cuándo. Repartir el estudio en varios días, dejando descanso y sueño entre las sesiones, da al cerebro tiempo para consolidar e integrar lo aprendido en el neocórtex.
Estudiar la noche antes puede parecer lo lógico, porque la información está fresca. Sin embargo, el texto advierte que esa información no permanece a largo plazo. Sirve para un examen de mañana, pero se olvida pronto.
Volviendo al caso de los residentes, ambos grupos dedicaron el mismo tiempo. Uno lo completó en un día y el otro en cuatro semanas. El segundo obtuvo los mejores resultados, lo que apoya la idea de que la distribución del tiempo cambia el resultado final.
Cómo aplicar las tres técnicas en tu propio estudio
Las tres técnicas no compiten entre sí. Trabajan juntas: ponerte a prueba te muestra qué recuerdas, intercalar te obliga a recuperar varios temas a la vez y espaciar te permite consolidar todo con el tiempo.
Un plan sencillo podría ser dividir un tema grande en sesiones cortas en días distintos, cerrar cada sesión con un cuestionario sin mirar los apuntes y, en el repaso semanal, mezclar tarjetas de dos o tres temas.
El texto las presenta como técnicas que encajan con la forma natural en que el cerebro organiza la información que recibe cada día. No hace falta cambiar lo que estudias, sino cómo y cuándo lo haces.
After watching this, your brain will not be the same | Lara Boyd | TEDxVancouver